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Dimensión Enigma

GUÍA PROHIBIDA PARA VIAJAR ENTRE DIMENSIONES

Un documento desclasificado revela que el tiempo no es fijo

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Adrián Cárdenas
Adrián Cárdenas28 de noviembre de 2025
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El Código Oculto de Bentov: ¿Puede la Conciencia Reescribir la Realidad?

Un documento desclasificado revela que el tiempo no es fijo: es una ilusión moldeada por el cerebro humano. El Informe Gateway describe técnicas capaces de alterar la percepción del espacio-tiempo y abrir acceso a realidades paralelas.

Por años, el nombre de Itzhak Bentov ha circulado entre círculos científicos, militares y espirituales como una sombra incómoda. Inventor, ingeniero biomédico y místico, Bentov parecía moverse entre mundos opuestos: el laboratorio y la metafísica. Pero detrás de sus aportes tecnológicos —incluido un dispositivo utilizado por la NASA para entrenar astronautas— se escondía una teoría tan disruptiva que terminó archivada, estudiada en secreto y finalmente censurada. Hoy, fragmentos desclasificados revelan un panorama inquietante: Bentov pudo haber encontrado la clave para alterar la propia estructura de la realidad.

 

A mediados de los años sesenta, sus investigaciones partieron de un principio simple pero contundente: el cuerpo humano vibra. No solo el corazón late, sino que el sistema entero responde a frecuencias internas y externas, desde ondas cerebrales hasta el campo electromagnético terrestre. Bentov demostró que estas vibraciones podían sincronizarse de forma deliberada, lo que tendría un impacto directo en la lucidez, la percepción y los estados mentales profundos. Esto llamó la atención de la NASA, que utilizó sus diseños para ayudar a los astronautas a mantener la agudeza mental en gravedad cero. Para Bentov, sin embargo, la fisiología era solo una puerta de entrada.

 

Su teoría más polémica planteaba que la conciencia no estaba confinada al cerebro; era un campo expansivo capaz de interactuar con el tejido mismo de la realidad. A través de la entrada en ondas cerebrales theta —estados meditativos profundos— sostenía que era posible modificar la memoria, alterar probabilidades e incluso acceder a otros niveles dimensionales. No lo describía como magia, sino como “la física de la conciencia”: un sistema tan real como cualquier ecuación científica, pero infinitamente más peligroso para quienes controlan el conocimiento.

 

La memoria, decía Bentov, no era un archivo sino un portal. Cada recuerdo revivido no era solo una imagen mental: era una reentrada en el evento original. Esto implicaba que el pasado no estaba fijo, sino vulnerable a ser modificado desde el presente. La idea, en apariencia esotérica, fascinó —y perturbó— a analistas militares estadounidenses. Si la conciencia podía influir en líneas temporales, entonces también podía interferir en la historia, las decisiones políticas y el resultado de conflictos globales. No se necesitaban armas: bastaba con pensamiento dirigido.

 

En 1977, la CIA tomó en serio sus postulados y los integró en un documento secreto conocido como La Experiencia Gateway. Allí se describían técnicas para trascender el tiempo y el espacio utilizando estados alterados de conciencia. De forma inquietante, una de las páginas fue clasificada durante décadas. Cuando se liberó en 2003, reveló afirmaciones tan peligrosas que parecían sacadas de una novela distópica: “El tiempo es una construcción de la mente consciente” y “La realidad misma podría ser editada”.

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Para Bentov, el universo no estaba “afuera”, sino dentro de cada observador. Somos energía proyectada en forma, frecuencias adoptando cuerpo. Tu identidad, tu trabajo, incluso tu nombre, no serían más que lecturas temporales dentro de una gran simulación vibratoria. En este modelo, la realidad sería un circuito de retroalimentación: lo que crees es la entrada; lo que ves es la salida. Cambias la creencia, y el programa entero se reconfigura.

Lo más inquietante es que Bentov nunca pidió que se aceptaran sus ideas por fe. Su mensaje final fue directo: “No se trata de creer. Se trata de probar”. Y eso, quizás, es lo que más temió el Pentágono. Si cada individuo pudiera comprobar que la conciencia es editable, las estructuras de poder que dependen de una realidad fija comenzarían a resquebrajarse. Tal vez por eso, gran parte de su legado quedó en la penumbra, oculto en archivos que solo ahora comienzan a revelar su verdadero peso.

Hoy, con documentos abiertos y tecnologías modernas que cada vez se acercan más a sus hipótesis, la pregunta sigue abierta:

¿BentoUn documento desclasificado revela que el tiempo no es fijo: es una ilusión moldeada por el cerebro humano. El Informe Gateway describe técnicas capaces de alterar la percepción del espacio-tiempo y abrir acceso a realidades paralelas. descubrió los límites de la mente, o los límites de la realidad?

Y si tenía razón, ¿qué tan lejos estamos de aprender a cambiar no solo nuestro futuro… sino también nuestro pasado?

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