El mogwai: la criatura ancestral china asociada con el mal
Se cree que estos seres se reproducen al entrar en contacto con el agua, multiplicándose de forma rápida y caótica.

Más allá del cine, el mogwai es una figura profunda de la mitología china que simboliza el peligro de la abundancia sin control y el equilibrio roto entre la naturaleza y el ser humano.
Un mogwai es una figura antigua de la mitología china cuyo nombre puede traducirse como “espíritu maligno” o “demonio”. El término aparece en textos y tradiciones populares para describir entidades sobrenaturales pequeñas, inquietantes y asociadas a fuerzas que no siempre pueden controlarse. Aunque hoy el concepto resulta familiar por el cine, su origen es mucho más antiguo y cargado de simbolismo.
En el folclore chino, los mogwai están estrechamente ligados al agua de lluvia. Se cree que estos seres se reproducen al entrar en contacto con ella, multiplicándose de forma rápida y caótica. Esta característica funciona como una alegoría: la lluvia es vital para las cosechas y la vida, pero cuando se vuelve excesiva puede causar inundaciones, destrucción y pérdidas irreparables.
La metáfora de la abundancia sin límites
Desde una perspectiva cultural, el mogwai representa la abundancia descontrolada. En sociedades agrícolas, el agua simbolizaba prosperidad, pero también amenaza. La criatura encarna esa dualidad: algo pequeño y aparentemente inofensivo que, sin límites, puede crecer hasta convertirse en un problema mayor. Por eso, el mogwai no siempre es visto como inherentemente malvado, sino como una advertencia.
Esta lectura convierte al mogwai en un recordatorio moral. La tradición sugiere que todo exceso —incluso aquello que parece positivo— puede derivar en caos si no se mantiene el equilibrio. En ese sentido, la criatura refleja miedos colectivos profundamente arraigados en la relación entre el ser humano y la naturaleza.
Del mito ancestral a la cultura popular
El término se popularizó a nivel mundial con la película Gremlins (1984), producida por Steven Spielberg y dirigida por Joe Dante. En el filme, los mogwai aparecen como seres adorables que, bajo ciertas condiciones, se transforman en criaturas violentas. Esta versión mezcla elementos del folclore chino con figuras traviesas de la tradición europea, aunque en su origen no estaban vinculadas.
Más allá del cine, la palabra mogui conserva un peso simbólico en el chino moderno. En algunas traducciones bíblicas al mandarín se utiliza para referirse al diablo, reforzando su asociación con el mal, la tentación y el desorden. Así, el mogwai sigue siendo más que una criatura fantástica: es un reflejo cultural del temor humano a lo que crece sin control.
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