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Palabras de Fe

Caminos que Parecen Cerrados

Hay momentos en la vida en los que sentimos que todo se detiene. ¿Es una señal, es una advertencia divina?

Adrián Cárdenas
Adrián Cárdenas25 de noviembre de 2025
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Hay momentos en la vida en los que sentimos que todo se detiene. ¿Es una señal, es una advertencia divina?

Estamos frustrados, lo que intentamos una y otra vez simplemente no funciona. Las oportunidades desaparecen, los planes se rompen y las fuerzas escasean. Es en esos instantes cuando creemos que el camino llegó a su fin. Pero lo que vemos como un cierre, muchas veces es solo una pausa divina.

Cuando una puerta se cierra, no siempre es una pérdida. A veces es protección. A veces es dirección. Dios, que ve lo que nosotros no vemos, evita que entremos en lugares donde nuestra alma no florecería. Y aunque no entendamos, la fe nos recuerda que no todo final es un castigo; a veces es un acto de amor.

Hay caminos que se cierran de manera abrupta: relaciones que terminan, trabajos que no salen, oportunidades que parecían seguras pero se esfuman. Y el corazón se pregunta: “¿Por qué a mí?” En esos momentos, la fe se convierte en el puente entre lo que sentimos y lo que Dios está obrando en secreto.

Transformar un “no” en un “sí

La fe no solo abre caminos… los crea. Dios es capaz de levantar rutas donde antes solo había desierto. Puede transformar un “no” rotundo en un “sí” que cambie completamente la historia de una vida. Lo que hoy ves como un muro, mañana puede convertirse en una salida luminosa que nunca imaginaste.

Cuando confiamos, incluso lo que se derrumba tiene sentido. Cada puerta cerrada nos mueve, nos disciplina, nos guía. A veces nos saca de lo cómodo para llevarnos a lo correcto. Y aunque duela, aunque confunda, los propósitos de Dios siempre son más grandes que nuestras expectativas.

El silencio de Dios no significa ausencia. Significa trabajo profundo. Mientras tú miras una puerta cerrada, Él está preparando algo más grande del otro lado. La fe no te pide entender: te pide caminar, aunque todavía no veas el sendero dibujado bajo tus pies.

Dios nunca deja un final sin propósito. Los cierres son señales, no condenas. Las pausas son preparación, no abandono. Cuando crees, descubres que los caminos que parecían perdidos son, en realidad, rutas nuevas que Dios abre con precisión perfecta para llevarte justo donde necesitas estar.

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