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Fracasó 30 veces antes de construir Alibaba

Jack Ma tuvo una visión adelantada a su tiempo y creó uno de los imperios digitales más grandes del planeta.

Fracasó 30 veces antes de construir Alibaba
Adrián Cárdenas
Adrián Cárdenas30 de noviembre de 2025
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Jack Ma nació en Hangzhou, China, en una familia humilde donde nada parecía anunciar un futuro extraordinario. Desde pequeño enfrentó rechazos académicos: fracasó repetidas veces en exámenes, especialmente en matemáticas, y no logró entrar a una buena universidad en su primer intento. Cuando empezó a buscar trabajo, recibió más de 30 rechazos: KFC contrató a 23 personas menos a él, la policía lo descartó, y las escuelas no quisieron emplearlo como maestro. Él mismo lo resumía así: “No era bueno para nada, excepto seguir intentándolo.”

Su vida dio un giro inesperado en 1995 cuando viajó como traductor a Estados Unidos y vio por primera vez una computadora conectada a Internet. Al buscar la palabra “beer” y no encontrar ningún resultado relacionado con China, entendió que su país estaba completamente ausente del mundo digital. Allí nació su visión: “Internet será el futuro, y China debe estar presente.” Regresó decidido y reunió a 17 amigos en su departamento para decirles: “Podemos perder todo el dinero, pero si no lo intentamos, ya estamos perdidos.”

En 1999 lanzó Alibaba, una idea tan nueva que muchos comerciantes se reían de él. No había clientes, la gente desconfiaba de Internet, no existía un sistema de pagos y nadie entendía por qué vender en línea. Pese al caos, Jack Ma repetía una frase que luego sería profética: “No quiero que Alibaba sea la mejor empresa del mundo; quiero que sobreviva 102 años.” Ese pensamiento lo llevó a crear Alipay cuando ningún banco quiso colaborar y a lanzar Taobao para enfrentarse a eBay… y vencerlo.

Con el tiempo, Alibaba se convirtió en la columna vertebral del comercio electrónico en Asia. La consolidación llegó en 2014, cuando la empresa protagonizó la oferta pública más grande de la historia en la Bolsa de Nueva York, superando incluso a Facebook y Google. El hombre que fue rechazado más de 30 veces se transformó en una de las figuras empresariales más influyentes del planeta, símbolo de la resiliencia emprendedora.

Un aspecto clave de su visión global fue su estrategia en Estados Unidos: ayudar a emprendedores y pequeñas empresas norteamericanas a vender a la enorme clase media china, un mercado que crecía con fuerza y que utilizaba plataformas como Tmall.com para comprar productos extranjeros. Entre 2010 y 2014, las compras en línea de consumidores chinos se multiplicaron por diez, convirtiendo a China en una potencia digital.

Alibaba no buscó competir en Estados Unidos, sino convertirlo en un socio estratégico. Su objetivo era conectar los productos estadounidenses con los consumidores chinos y, al mismo tiempo, generar empleo e impulsar las exportaciones hacia el gigante asiático. Jack Ma entendió antes que nadie que el comercio digital borraría fronteras y que la colaboración entre países sería más poderosa que la competencia.

La historia de Jack Ma demuestra que los sueños no son para los que nunca fallan, sino para los que nunca se rinden. Él lo decía con claridad: “Si la gente no cree en ti hoy, es normal. Lo raro sería que no creyeran en ti cuando ya lograste algo.” Su vida es prueba de que la persistencia puede convertir incluso el rechazo más doloroso en una plataforma para construir un imperio.

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