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Mentes oscuras

El misterio detrás del asesinato de John Lennon

Se cumplen 45 años del asesinato de Jhon Lennon, el culpable revela escalofriantes datos mientras cumple perpetua.

El misterio detrás del asesinato de John Lennon
Adrián Cárdenas
Adrián Cárdenas9 de diciembre de 2025
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A cuatro décadas y media del crimen que estremeció al mundo, Mark David Chapman confesó el motivo real que lo llevó a matar al exlíder de The Beatles: un deseo enfermo de fama. Su revelación reabre una herida que nunca cerró.

Han pasado 45 años desde que el mundo perdió a John Lennon, pero solo recientemente su asesino, Mark David Chapman, reveló con crudeza el motor detrás del crimen: quería ser famoso. Durante su decimocuarto intento de obtener la libertad condicional, Chapman admitió que disparó contra Lennon movido por la ambición de dejar su nombre en la historia, reconociendo que actuó con plena conciencia y por una “necesidad egoísta de notoriedad”. No fue odio, no fue impulso político, no fue delirio mesiánico: fue, según sus propias palabras, un acto “sucio y perturbado”.

La Junta de Libertad Condicional consideró su confesión más inquietante que reveladora. Para las autoridades, sus declaraciones no suavizan el crimen; al contrario, confirman que Chapman comprendía la magnitud de su acto y aun así decidió ejecutarlo para satisfacer un deseo personal de importancia. Desde 2000 tiene derecho a solicitar libertad condicional, pero cada petición ha sido rechazada. Aún cumple prisión perpetua en Nueva York.

El asesinato de Jhon Lennon

La noche del 8 de diciembre de 1980 parecía tranquila en Nueva York. Faltaban semanas para Navidad y la ciudad respiraba un ambiente festivo. Lennon, de 40 años, regresaba al edificio Dakota junto a Yoko Ono tras un día de trabajo creativo que incluyó una sesión fotográfica con Annie Leibovitz y horas de grabación en el estudio. Era un momento luminoso en su vida: su regreso a la música, la paternidad y nuevos planes artísticos.

Entre los fanáticos que esperaban en la entrada del Dakota estaba Chapman. No era la primera vez que lo veía ese día: horas antes, Lennon le había firmado amablemente su copia de Double Fantasy. Chapman parecía tranquilo, casi tímido. Pero cuando la pareja regresó alrededor de las 10:50 p.m., el joven de 25 años se adelantó, pronunció el nombre del músico y disparó cinco veces por la espalda. Cuatro balas impactaron su cuerpo y lo dejaron mortalmente herido.

La policía llegó de inmediato. Al ver su estado crítico, los oficiales decidieron no esperar una ambulancia y lo llevaron en su patrulla al Hospital Roosevelt. Lennon llegó sin pulso. A las 11:15 p.m., los médicos declararon su muerte. El mundo se enteró en cuestión de minutos. En Londres, Tokio, Buenos Aires y Nueva York, miles de seguidores salieron a las calles a llorar a un ícono cuya voz había definido una generación.

Chapman no huyó. No gritó. No se resistió. Se quedó en el lugar leyendo El guardián entre el centeno, como si el crimen hubiera sido una triste rutina. Fue arrestado sin incidentes y confesó su culpabilidad durante el juicio. En 1981 recibió una condena de 20 años a cadena perpetua.

La mañana siguiente, Yoko Ono enfrentó al mundo con un mensaje breve: no habría funeral. Lennon sería incinerado en privado. Semanas después, Central Park se transformó en Strawberry Fields, un santuario para quienes siguen encontrando consuelo en las palabras y música del ex Beatle.

 

 

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