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Carlos Jurado Peralta: Borja, la lección de paz y gobernabilidad que Ecuador olvidó

Falleció Rodrigo Borja Cevallos y con él, se cierra un capítulo de la historia republicana del Ecuador

Carlos Jurado Peralta: Borja, la lección de paz y gobernabilidad que Ecuador olvidó
Adrián Cárdenas
Adrián Cárdenas19 de diciembre de 2025
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Por Carlos Jurado Peralta

Ayer partió Rodrigo Borja Cevallos. Y con él, se cierra definitivamente un capítulo de la historia republicana donde la política se hacía con ideas y no con odio; donde la economía, aunque difícil, era predecible.

Quienes vivimos y trabajamos durante su presidencia (1988-1992) sabemos que los libros de texto suelen ser injustos con su legado. Se habla de la inflación, sí, pero se olvida el contexto: Borja recibió un país quebrado por los "Cisnes Negros" del 86, 87 y la sucretización.

Allá por 1978, en plena campaña electoral, había un candidato cuyo estribillo de jingle se volvió "marketing property", pues apenas al escucharlo ya sabíamos de quién se trataba, y sí, era Rodrigo Borja.

Yo estaba en sexto grado y sentía interés por su candidatura, no sé por qué, siendo que no tuve ni tengo una molécula de izquierdista.

Como estudiante de economía y emprendedor en ciernes que navegó esas aguas, puedo dar fe de una verdad que hoy parece imposible: había paz; en esos años yo corría olas en sitios hoy ultra turísticos, pero en ese entonces en estado casi puro, así que como no había ni luz eléctrica en muchos casos, peor aun hoteles u hostales, no quedaba otra opción que acampar, ¡y no pasaba nada! Hoy eso es imposible. Tristemente.

Podías también caminar de madrugada con unos tragos encima en Guayaquil, que a pesar de su fama de violenta y agresiva, jamás te sentías amenazado o en peligro. Hoy no se puede ni salir a la esquina porque se corre riesgo de secuestro, robo o asesinato. ¿En qué momento nos jodimos como sociedad?

La paradoja de la gobernabilidad.

A diferencia del caos bipolar de finales de los 80 o la anarquía de finales de los 90, la administración de Borja nos regaló algo invaluable: Previsibilidad.

Sus famosas minidevaluaciones semanales y su respeto irrestricto a la institucionalidad nos permitieron a los ecuatorianos trabajar, planificar y vivir sin el miedo a que el Estado (o el crimen) nos arrebatara todo al día siguiente.

(Aun luego de recibir las armas del grupo guerrillero y terrorista AVC (Alfaro Vive Carajo) no se vivió irrupción de violencia de ningún tipo, siendo resucitados sus miembros lustros después por un caudillo retorcido como Rafael Correa).

He preparado este análisis comparativo para entender por qué, en perspectiva, su gestión fue el puente necesario que permitió la modernización posterior:

¿Por qué Borja fue el mejor desde 1979?

Al contrastar las épocas, la conclusión es clara:

  1. El que pagó las cuentas: Borja no generó la crisis; tuvo la valentía de administrarla con gradualismo para evitar un estallido social, pagando las deudas fiscales heredadas del gobierno anterior.

  2. El demócrata convencido: Entregó el poder a su opositor ideológico (Sixto Durán-Ballén) en un país en paz, con las cuentas ordenadas y listo para despegar en ese gran año que fue 1994.

  3. La inestabilidad de hoy: Esa paz social que Borja garantizó es la que hoy añoramos con desesperación.

Sìntesís comparativa de gobiernos democráticos

¿Cuánto cuesta perder el rumbo?

La historia nos muestra que, tras la estabilidad de Borja y el inicio prometedor de Sixto, Ecuador perdió el rumbo. Caímos en el populismo, en el fraude del 98 y, finalmente, en la "hipoteca ideológica" del Socialismo del Siglo XXI.

Un modelo que, financiado por una bonanza petrolera irrepetible, nos dejó una estructura de gasto insostenible y, lo más grave, abrió las puertas a una agenda narco-socialista que ha secuestrado la tranquilidad de las familias ecuatorianas.

Despedida a un estadista

Rodrigo Borja no fue perfecto, pero fue un estadista a carta cabal, así se paren de cabeza los que hablan sin conocimiento de causa, entendió que la economía debe servir a la paz social, y no al revés, esto sin ser economista, pero dueño de un extraordinario sentido común.

Hoy, mientras despedimos al Dr. Borja, no solo lamentamos la muerte de un ex presidente; lamentamos la pérdida de una forma de hacer política: con respeto, con libros en la mano y con la convicción de que la democracia se cuida todos los días.

Paz en su tumba, Doctor Borja. Y gracias por la paz que nos dio.

Carlos Jurado Peralta

Entrepreneur - Independent Placement Agent - FoodTech - Fintech - Sales Closer - Premium Banana Derivatives Exporter - Al Equalizer -

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