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Ufología 360

Vuelo Misterioso rumbo a Guayaquil

El Caso de la Esfera Negra en Ecuador

Vuelo Misterioso rumbo a Guayaquil
Adrián Cárdenas
Adrián Cárdenas27 de noviembre de 2025
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La tarde avanzaba tranquila cuando el vuelo 782 de una aerolínea estadounidense iniciaba su ruta final hacia Ecuador. Habían partido desde Miami, y según el plan de vuelo, faltaban unos 25 minutos para iniciar el descenso hacia el aeropuerto José Joaquín de Olmedo, en Guayaquil. Los pasajeros conversaban, algunos dormían, y otros se distraían mirando el cielo gris dorado que envolvía la tarde ecuatorial.

Todo marchaba con normalidad hasta que el capitán activó el altavoz con una voz firme pero tensa. Les pidió a todos abrocharse el cinturón y mantenerse en calma, porque debía realizar una maniobra rápida y algo brusca. Advirtió incluso que el sistema podría interpretar la maniobra como un descenso de emergencia y soltar automáticamente las mascarillas de oxígeno. El ambiente en la cabina cambió de inmediato: silencio, miradas rápidas, corazones acelerados.

AVION 1

Pasajeros entraron en pánico

Entonces ocurrió. El avión inclinó sus alas hacia el costado derecho, elevándose ligeramente antes de realizar un viraje súbito que nadie esperaba. Algunas mascarillas efectivamente cayeron, golpeando los respaldos. Una señora gritó, varias personas se lanzaron al piso por temor y otros se aferraron a sus asientos intentando entender qué estaba pasando. El capitán, concentrado, maniobraba como si intentara rodear algo frente a ellos.

La mayoría no vio nada. Solo sintieron la presión en los oídos, el movimiento inusual y esa sombra de miedo que recorre la columna cuando algo no cuadra. Pero una señora ecuatoriana que viajaba con su hija, desde la fila 18, alcanzó a mirar por la ventanilla. Lo que vio la dejó sin palabras: una esfera negra, perfectamente redonda, quieta en el cielo, como si desafiara las leyes de la física. No brillaba, no giraba, no emitía sonido. Era simplemente un punto oscuro, inmóvil, enorme, suspendido en medio de la tarde.

avion esfera 33

El avión —según alcanzó a observar— no pasó por encima ni por debajo; se desvió radicalmente para no chocar con esa esfera misteriosa. El objeto permaneció allí, indiferente, mientras la nave lo dejaba atrás entre nubes que ya empezaban a tornarse anaranjadas por el atardecer.

Minutos después, cuando la cabina recuperó la calma, el capitán volvió a hablar. Con una voz más controlada, informó que habían tenido que evitar “un objeto aéreo no identificado que se encontraba en la ruta”. No dio más detalles. No explicó origen ni tamaño; solo repetía que la maniobra fue realizada “por seguridad”. Después de eso, retomaron la aproximación normal y el avión aterrizó suavemente en Guayaquil.

Confusión y miedo

En tierra, las versiones se cruzaron. Algunos pasajeros asumieron que todo se había debido a una turbulencia intensa antes del descenso. Otros murmuraban que quizás fue una nube espesa o algún globo a la deriva. Sin embargo, quienes lograron ver la esfera negra perfecta, incluida la señora y su hija, insistieron en que aquello no era un fenómeno meteorológico. Era un objeto sólido, silencioso, inmóvil… y suficientemente real como para obligar a un avión comercial a desviarse. Hasta hoy, el incidente sigue siendo uno de los relatos ufológicos más desconcertantes ocurridos en cielos ecuatorianos.

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