... °C
Te la recomiendo

Selena, un luz que Nunca se Apagó

A 30 años de su muerte, un documental de Netflix recuerda los inicios de la eterna reina del Tex-Mex

Selena, un luz que Nunca se Apagó
Adrián Cárdenas
Adrián Cárdenas26 de noviembre de 2025
Compartir

Treinta años después, un nuevo documental abre las puertas del archivo familiar para revelar a la verdadera Selena: la joven soñadora, la hija, la hermana y la artista que transformó el Tex-Mex en un legado eterno.

Selena y Los Dinos: A Family’s Legacy —estrenada el 17 de noviembre de 2025— es la nueva apuesta documental de Netflix para revisitar la figura de Selena Quintanilla-Pérez, pero desde un ángulo que pocas veces se había atrevido a explorar la pantalla: la Selena cotidiana, la de los ensayos improvisados, la de la familia que la vio crecer, la que soñaba con vestidos y escenarios sin saber aún que se convertiría en un fenómeno global.

Dirigido por Isabel Castro, el documental se aleja deliberadamente del magnetismo trágico que suele rodear a la artista. La serie prefiere iluminar los rincones vivos de su historia: el ascenso desde los garajes texanos, la complicidad de Los Dinos, la identidad bicultural que moldeó su música y su personalidad, y el camino hacia una consagración que aún hoy sigue resonando con nuevas generaciones.

El acceso a los archivos inéditos de la familia —videos caseros, grabaciones íntimas, fotografías nunca antes vistas— dota al relato de una autenticidad muy poco común en producciones dedicadas a figuras tan mitificadas. Ver a Selena reír, jugar, ensayar y equivocarse es un recordatorio poderoso de que detrás del ícono había una joven vibrante, trabajadora, llena de sueños y perfectamente humana. Ese material es, sin duda, el corazón emocional de la serie.

La mirada de Castro se siente también en la forma en que el documental exalta la identidad latina, no desde el estereotipo, sino desde la experiencia real de crecer entre dos mundos. Selena aparece como símbolo de una generación que aprendió a moverse entre fronteras culturales sin renunciar a ninguna. Su mexicanidad y su americanidad conviven con naturalidad en su voz, su estilo y su presencia, y eso le da al documental una fibra emocional que trasciende cualquier análisis musical.

 

La participación constante de la familia Quintanilla introduce una narrativa íntima que enriquece el retrato. Sus recuerdos, su emoción, y también sus silencios, construyen un relato que conecta con la audiencia desde la honestidad, no desde la nostalgia superficial. Sin embargo, esa misma cercanía limita a veces la perspectiva: se extraña una exploración más profunda del entorno musical y de las dinámicas de la industria latina en los años 90, un terreno complejo que la serie apenas roza.

Aunque el documental elude el morbo, la sombra de la tragedia es inevitable. La decisión de no convertir el asesinato en el eje central es acertada, pero la tensión entre celebrar la vida y asumir la pérdida recorre todo el metraje. Ese equilibrio, difícil y delicado, es quizás uno de los mayores méritos del proyecto.

Aun así, Selena y Los Dinos: A Family’s Legacy deja un mensaje claro: Selena no es una figura congelada por su muerte, sino un legado en movimiento. Su música, su estilo, su influencia y el orgullo que despertó en millones de latinos siguen intactos. El documental apuesta por esa luz, por la fuerza de una mujer joven que abrió caminos en un género dominado por hombres y cuya historia continúa inspirando tres décadas después.

Para el público adulto y nostálgico —y para cualquiera interesado en la cultura latina— esta serie no es solo un retrato biográfico, sino un recordatorio del impacto que puede tener una vida dedicada a la pasión y la identidad. Netflix no solo revisita a la estrella: rescata a la persona, a la hija, a la soñadora, y la devuelve a sus espectadores con una nueva claridad. Selena sigue ahí, viva en cada imagen, en cada acorde, en cada recuerdo que su familia decidió compartir con el mundo.

 

 

Compartir

Sobre el autor

Editor de Noticias