... °C
Actualidad

Secretario de estado, Marco Rubio aclaró que la Casa Blanca no planea gobernar Venezuela.

Washington descarta una ocupación directa, pero refuerza la presión económica sobre Venezuela

Secretario de estado, Marco Rubio aclaró que la Casa Blanca no planea gobernar Venezuela.
Adrián Cárdenas
Adrián Cárdenas4 de enero de 2026
Compartir

Estados Unidos confirmó este domingo que su estrategia hacia Venezuela se centra en la presión económica y no en una administración directa del país, tras declaraciones previas del presidente Donald Trump que generaron confusión. El anuncio fue realizado en Washington, el 4 de enero de 2026, en medio de un escenario político aún inestable. El dato clave es que la “cuarentena” sobre exportaciones petroleras seguirá vigente como principal herramienta de influencia. La medida apunta al corazón financiero del Estado venezolano.

El giro discursivo fue marcado por el secretario de Estado, Marco Rubio, quien aclaró que la Casa Blanca no planea gobernar Venezuela. El contexto inmediato es la captura de Nicolás Maduro y la instalación de un liderazgo interino bajo presión internacional. Washington considera que el control del flujo petrolero es determinante para forzar cambios internos. Esta postura busca evitar el costo político de una intervención militar directa.

Presión energética como estrategia

Rubio explicó que las fuerzas estadounidenses continuarán bloqueando el tránsito de petroleros sancionados mientras no se modifiquen las reglas del sector energético venezolano. Lo que se sabe es que el objetivo es condicionar cualquier alivio a la apertura de la industria estatal a inversión extranjera. Las consecuencias directas para la población incluyen menor ingreso fiscal y persistentes restricciones energéticas. El impacto se siente en servicios básicos y en la economía cotidiana.

El despliegue naval en el Caribe respalda esta política y permanece en estado de alta preparación. Funcionarios estadounidenses sostienen que esta presencia no implica ocupación, sino capacidad de disuasión. La presión se ejerce desde fuera del territorio venezolano. El mensaje es que el control económico puede ser tan efectivo como el militar.

Reacciones y advertencias cruzadas

Rubio también dejó abierta la posibilidad de nuevas acciones si el liderazgo interino no coopera, aunque negó planes inmediatos de enviar tropas. Sectores críticos dentro de Estados Unidos advierten que esta política puede aislar a Washington en América Latina. Otros sostienen que refuerza su posición frente a actores como China y Rusia, con intereses en el petróleo venezolano. El debate interno refleja tensiones sobre el alcance de la estrategia.

Desde Caracas, autoridades venezolanas insisten en que la soberanía ha sido vulnerada y rechazan cualquier condicionamiento externo. El gobierno mantiene un discurso de resistencia frente a Estados Unidos. La controversia se centra en si las sanciones acelerarán cambios políticos o profundizarán la crisis económica. Ambas posiciones siguen enfrentadas.

Escenario inmediato e incertidumbre

En los próximos días se evaluará si el liderazgo interino adopta medidas para modificar la política energética y aliviar las sanciones. Lo que falta por confirmar es si se abrirá una negociación formal con Washington. Para los ciudadanos, la recomendación práctica es seguir los anuncios oficiales sobre comercio y energía. El cierre del escenario dependerá de si la presión petrolera de Estados Unidos sobre Venezuela logra resultados sin escalar a un conflicto mayor.

Compartir

Sobre el autor

Editor de Noticias