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Protestas en Irán continuan con fuerza tras 24 horas sin acceso a internet.

Irán mantiene un apagón total de internet para contener protestas masivas que ya dejan decenas de muertos y miles de detenidos.

Protestas en Irán continuan con fuerza tras 24 horas sin acceso a internet.
Domenika Arreaga
Domenika Arreaga9 de enero de 2026
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El gobierno de Irán ordenó un apagón digital total tras doce días de movilizaciones sociales que han dejado un saldo de al menos 45 muertos en las 31 provincias del país. Las autoridades de Teherán suspendieron el acceso a la red global y las líneas telefónicas internacionales desde la noche del jueves, en un intento por frenar la organización de nuevas marchas convocadas para este viernes. Organizaciones como NetBlocks y Cloudflare confirmaron que la conectividad cayó a niveles mínimos, aislando a más de 85 millones de personas del mundo exterior.

La crisis se originó a finales de diciembre en el Gran Bazar de Teherán por el desplome del rial, que alcanzó una tasa de 1.4 millones por dólar tras el reciente conflicto bélico de doce días contra Israel. Lo que comenzó como un reclamo por el alza de precios y la escasez de combustible ha mutado en un desafío abierto al liderazgo teocrático. La consigna de los manifestantes ha pasado de demandas económicas a gritos de "muerte al dictador", reflejando un descontento estructural que el régimen no ha logrado calmar con promesas de subsidios.

Respuesta estatal y víctimas en las calles

Bajo el actual corte de internet, el número de víctimas y detenidos continúa en ascenso mientras las fuerzas de seguridad intentan retomar el control de los núcleos urbanos. Informes de la ONG Iran Human Rights indican que entre los fallecidos se encuentran al menos ocho menores de edad y cinco agentes de seguridad. La censura digital dificulta la verificación de videos que circulan en redes sociales, donde se observan edificios gubernamentales incendiados en ciudades como Mashhad y enfrentamientos violentos en los barrios periféricos de la capital.

Hasta el momento, lo que se sabe es que las protestas han alcanzado a 111 ciudades y que más de 2.200 personas permanecen bajo custodia policial. Por otro lado, lo que falta por confirmar es la veracidad de los reportes sobre la toma de estaciones de policía por parte de civiles en regiones occidentales del país. La frase de actualización de última hora indica que el Líder Supremo ha advertido que no retrocederá ante lo que califica como una "conspiración extranjera" liderada por Estados Unidos.

Presión internacional ante el apagón digital

La comunidad internacional ha reaccionado con severas críticas ante la represión y la táctica de dejar a Irán incomunicado para ocultar las acciones de las fuerzas de seguridad. El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, amenazó con represalias contundentes si el uso de la fuerza letal contra manifestantes pacíficos no se detiene de inmediato. Por su parte, la Unión Europea calificó de "inaceptable" el bloqueo informativo, argumentando que el régimen utiliza el apagón como cobertura para realizar arrestos masivos y ejecuciones extrajudiciales fuera del escrutinio global.

El Ministerio de Exteriores iraní sostiene que el corte de internet es una medida de seguridad nacional para neutralizar ataques cibernéticos y la injerencia externa. Mientras los funcionarios radicales culpan a agentes israelíes de incitar el caos, el sector moderado del gobierno pide moderación para evitar que el país caiga en una guerra civil. La parálisis económica se agrava cada hora que los comercios permanecen cerrados y los servicios financieros digitales se mantienen inactivos por falta de conexión.

Escenario de incertidumbre y próximos pasos

El futuro del movimiento depende de la capacidad de los ciudadanos para mantener la movilización sin acceso a herramientas de comunicación digital. Se espera que en las próximas horas se intensifiquen los patrullajes militares en las plazas principales de Isfahán y Shiraz para evitar nuevas concentraciones masivas. Para los observadores externos, se recomienda monitorear los canales de satélite y las redes VPN que aún operan de forma intermitente para obtener datos verificados sobre la situación en terreno.

En este contexto, Irán incomunicado enfrenta una de sus pruebas más críticas desde la revolución de 1979, con un régimen que prioriza el silencio informativo sobre la resolución de la crisis económica. La falta de un canal de diálogo real entre el Estado y los ciudadanos sugiere que la tensión persistirá durante el fin de semana. El desenlace de esta jornada de protestas marcará el rumbo político de la región en un entorno de máxima volatilidad diplomática.

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