Navidad sin celular: el mejor regalo es estar presentes
Guardar el teléfono por unas horas mejora la conversación, baja el estrés y convierte la cena en un momento de unión real.

Volver a mirarnos a los ojos
Esta noche de Navidad, guardar el celular no es una regla dura: es un gesto de cariño. En un año lleno de notificaciones, tomarnos un respiro de pantallas nos devuelve algo simple y poderoso: la atención. Y cuando hay atención, vuelve la risa, la escucha y la sensación de hogar.
Menos estrés, mejor descanso, más cuidado
Desconectar un rato también le hace bien a la mente y al cuerpo: baja la tensión de estar “pendientes de todo” y ayuda a dormir mejor al evitar la luz de la pantalla antes de acostarse. Además, es un detalle práctico: el teléfono acumula bacterias y termina cerca de la comida; mantenerlo lejos de la mesa es más higiene y menos preocupación.
Un acuerdo fácil para lograrlo
Hagámoslo simple: “Modo Navidad”. Pongan los teléfonos en una cajita o canasta durante la cena y hasta después del brindis. Si alguien necesita estar localizable, se deja un solo teléfono “de guardia” en silencio y lejos de la mesa. Y llenamos el momento con lo que sí vale: una anécdota del año, un juego corto, una ronda de gratitud o historias familiares.
Mensaje para la familia
“Familia, hoy hagamos un trato: guardemos el teléfono un ratito. No porque esté mal usarlo, sino porque hoy ustedes son mi prioridad. Que esta Navidad nos encuentre presentes, sin prisa, sin pantallas, con la mirada y el corazón puestos en la mesa. Esta noche, el mejor ‘like’ es abrazarnos.”
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