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¿Muerte del "Socialismo del Siglo XXI" en Latinoamérica?. Muchos de sus líderes ya no están

La captura de Nicolás Maduro en enero de 2026 marca el cierre de un ciclo para el Socialismo del Siglo XXI, dejando a los líderes supervivientes en una crisis de representatividad frente al nuevo orden regional.

¿Muerte del  "Socialismo del Siglo XXI" en Latinoamérica?.  Muchos de sus líderes ya no están
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Gabriel Briones6 de enero de 2026
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La detención de Nicolás Maduro el pasado 3 de enero de 2026, ejecutada por fuerzas estadounidenses bajo órdenes de Donald Trump, parece haber precipitado el desmantelamiento final de la estructura política que dominó la región durante dos décadas. Este hecho ocurre en un contexto de máxima tensión diplomática con Colombia, donde el presidente Gustavo Petro ha calificado la operación como un “secuestro” y un “bombardeo a una capital suramericana”. La confrontación escaló luego de que Trump tildara a Petro de “enfermo” y sugiriera una posible intervención militar en territorio colombiano, lo que llevó al mandatario a advertir sobre un eventual retorno a las armas para defender la soberanía.

El Socialismo del Siglo XXI es un movimiento político y social surgido en América Latina a comienzos del siglo XXI, impulsado por líderes como Hugo Chávez y Rafael Correa. Su objetivo fue superar el neoliberalismo y el fracaso del socialismo soviético, combinando principios socialistas —como la justicia social y el control estatal— con elementos democráticos y de mercado, y centrado en la participación popular y el concepto del “buen vivir”. No obstante, su implementación ha sido criticada por prácticas populistas y por la falta de sostenibilidad económica en varios países.

El declive de este bloque ideológico es el resultado de un prolongado proceso de desgaste que ha diezmado a sus principales referentes. La mayoría de los líderes fundadores se encuentran hoy fuera de la arena política debido a fallecimientos, detenciones o sentencias judiciales firmes. Mientras el poder en Caracas se desmorona con el traslado de Maduro a una corte federal en Nueva York por cargos de narcoterrorismo, los gobiernos progresistas que aún subsisten en Brasil, Chile y México intentan mantener una postura de neutralidad crítica para evitar sanciones similares.

Estatus de los líderes históricos: fallecidos y procesados

El movimiento sufrió sus primeras pérdidas con los fallecimientos de Hugo Chávez, en Venezuela, y Néstor Kirchner, en Argentina, quienes murieron ejerciendo el poder o conservando una fuerte influencia política. A ello se sumó el declive definitivo del liderazgo de Fidel Castro en Cuba, cuyo legado no logró ser sostenido con la misma cohesión regional por sus sucesores. En la actualidad, el núcleo duro de sus aliados enfrenta un panorama judicial restrictivo: Cristina Fernández de Kirchner, en Argentina, y Rafael Correa, en Ecuador, mantienen condenas por corrupción, mientras Evo Morales, en Bolivia, lidia con una fragmentación interna y procesos legales que limitan su margen de maniobra.

Lo que se sabe hasta el momento es que la caída de Maduro ha fortalecido un eje de contrapeso regional liderado por Javier Milei, en Argentina, y Nayib Bukele, en El Salvador, quienes han respaldado abiertamente las acciones de Washington. Esta nueva configuración busca erradicar la influencia del socialismo en las instituciones políticas, económicas y comerciales de la región. Falta por confirmar si el Departamento de Justicia de Estados Unidos ampliará sus investigaciones hacia otros mandatarios activos del bloque, lo que podría derivar en una ruptura más profunda de las relaciones diplomáticas hemisféricas.

La izquierda superviviente y el futuro electoral

Pese al desmantelamiento de la cúpula original, la izquierda regional persiste bajo modelos más pragmáticos o en escenarios de resistencia institucional. Luiz Inácio Lula da Silva, en Brasil, y Gabriel Boric, en Chile, representan una vertiente que, aunque rechaza la intervención estadounidense, ha buscado distanciarse del autoritarismo venezolano para preservar la estabilidad económica. En Colombia, Gustavo Petro se mantiene como el principal exponente del discurso soberanista radical, enfrentando una oposición interna fortalecida que aspira a recuperar el poder en las elecciones presidenciales de mayo de 2026.

Créditos: Doménika Arreaga

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