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Mi Pobre Angelito y Duro de Matar, un duelo que se repite cada diciembre

Ambas se han ganado un lugar privilegiado en la cultura popular en Navidad

 Mi Pobre Angelito y Duro de Matar, un duelo que se repite cada diciembre
Adrián Cárdenas
Adrián Cárdenas14 de diciembre de 2025
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Humor familiar o acción explosiva: dos clásicos, una sola temporada

Cada Navidad, cuando las luces se encienden y el control remoto pasa de mano en mano, vuelve una pregunta que ya es tradición: ¿qué película representa mejor estas fechas, Mi Pobre Angelito o Duro de Matar? Aunque ambas se han ganado un lugar privilegiado en la cultura popular, su vínculo con la Navidad es muy distinto y eso se refleja tanto en la opinión del público como en los números.

Desde su estreno en 1990, Mi Pobre Angelito se instaló como un ritual familiar. La historia de Kevin McCallister, un niño olvidado en casa durante Navidad, combina humor, ternura y nostalgia, convirtiéndose en una cinta transversal que une generaciones. Es una película pensada para verse en familia, repetida año tras año sin perder vigencia.

Duro de Matar, en cambio, llegó en 1988 como una cinta de acción pura. Ambientada en Nochebuena, con villancicos y decoraciones de fondo, fue adoptada con el tiempo como una “película navideña alternativa”. Su público es fiel, apasionado y ruidoso en redes, aunque no mayoritario cuando se habla de tradición familiar.

¿Qué dicen los comentarios y seguidores?

El análisis de tendencias en encuestas, debates digitales y publicaciones cinéfilas muestra una clara inclinación: aproximadamente el 75–80 % de los comentarios positivos relacionados con Navidad favorecen a Mi Pobre Angelito, mientras que entre el 30–35 % defiende a Duro de Matar como opción navideña. Esto no significa rechazo, sino una diferencia en el tipo de público y en la emoción asociada a cada película.

En términos simples: Mi Pobre Angelito genera consenso; Duro de Matar, debate.

Frente a frente: números que hablan

El contraste es contundente. Mi Pobre Angelito no solo costó menos producir, sino que multiplicó su inversión de forma histórica, convirtiéndose en una de las películas navideñas más rentables de todos los tiempos.

Generaciones y formatos

Mi Pobre Angelito ha pasado por todos los formatos posibles: VHS, DVD, televisión abierta, cable y plataformas de streaming. Padres que la vieron en los 90 hoy la comparten con sus hijos y nietos. Su permanencia está ligada a la infancia y al recuerdo emocional de la Navidad.

Duro de Matar también ha recorrido esos formatos, pero su consumo ha sido más selectivo: primero en cine y video casero, luego en maratones temáticos y streaming, especialmente entre adultos jóvenes y amantes del cine de acción.

Tradición o rebeldía navideña

Mientras Mi Pobre Angelito representa la Navidad clásica —familia, risas, hogar—, Duro de Matar encarna una Navidad distinta: irreverente, adulta, con adrenalina y humor sarcástico. Ambas conviven, pero no compiten en el mismo terreno emocional.

Si la pregunta es cuál película es más elegida, más vista y más asociada a la Navidad, la respuesta sigue siendo clara: Mi Pobre Angelito. Pero si la Navidad también admite romper reglas y cambiar villancicos por explosiones, Duro de Matar seguirá teniendo su lugar… y su eterno debate.

Dos películas, dos públicos, una misma época del año. Y una discusión que, como la Navidad, nunca pasa de moda.

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