Fuerte Estiaje provoca alarma en las hidroeléctricas ¿Se vienen los apagones?
El estiaje prolongado y fallas técnicas en la central Sopladora comprometen la estabilidad eléctrica de Ecuador.

El sistema eléctrico de Ecuador enfrenta una vulnerabilidad extrema este 7 de enero de 2026 debido a la coincidencia de una sequía hidrológica y problemas de infraestructura. La Central Hidroeléctrica Sopladora ha quedado parcialmente fuera de servicio tras la salida de operación de dos de sus tres turbinas por fallas mecánicas; tiene apagadas 2 de sus 3 turbinas por fallas técnicas, lo que significa que dejará de producir 324 megavatios (MW) de los 487 diarios que genera y aporta al sistema eléctrico nacional. La situación estará así durante siete días. Este incidente reduce la capacidad de generación en un momento donde las reservas de agua son escasas en la cuenca del río Paute.
La situación técnica en Sopladora agrava el déficit energético que el país arrastra desde el año anterior. El Ministerio de Energía y la Corporación Eléctrica del Ecuador monitorean la situación mientras intentan evitar racionamientos eléctricos inmediatos. La falta de mantenimiento preventivo y la sobreexplotación de las plantas durante los meses previos aparecen como las causas principales de este colapso operativo en la infraestructura estatal.
Deterioro del embalse Mazar y caudales bajos
El embalse de Mazar, considerado el regulador principal del complejo hidroeléctrico más grande del país, registra actualmente una cota de 2.138,98 metros sobre el nivel del mar. Esta cifra representa un descenso de más de diez metros respecto a su capacidad máxima, situándose peligrosamente cerca de su límite operativo de 2.098 metros. Las lluvias registradas en la primera semana de enero han sido insuficientes para revertir la tendencia de vaciado del reservorio.
Las precipitaciones leves en la zona austral del país no logran compensar el flujo de agua necesario para mantener las turbinas funcionando a plena capacidad. Los caudales de los ríos que alimentan el sistema, como el río Tarqui en Cuenca, se mantienen en niveles mínimos históricos para esta época del año. Esta escasez hídrica se traduce en una reducción directa de la oferta de energía para los sectores industrial y residencial de todo el territorio nacional.
Importación de energía y medidas de contingencia
Para suplir el vacío dejado por la crisis en Mazar y Sopladora, el Gobierno ha incrementado la compra de energía eléctrica a Colombia bajo tarifas de mercado spot. Aunque esta medida garantiza la continuidad del servicio por ahora, representa un costo elevado para las finanzas públicas y depende de la disponibilidad del país vecino. Hasta el momento, las autoridades no han emitido un cronograma oficial de cortes, pero el margen de maniobra técnica es casi inexistente.
Lo que se sabe es que las fallas en las turbinas de Sopladora requieren repuestos específicos que podrían tardar semanas en ser instalados. Lo que falta por confirmar es si el Instituto Nacional de Meteorología e Hidrología prevé un cambio significativo en el régimen de lluvias para la segunda quincena de enero. Mientras tanto, las plantas termoeléctricas han sido activadas a su máxima capacidad para intentar estabilizar la red nacional frente a la alta demanda estacional.
Posibilidad de racionamientos y proyecciones futuras
La probabilidad de que se retomen los cortes de luz en Ecuador depende directamente de la recuperación del nivel de agua en la cuenca amazónica. Analistas del sector advierten que, de no mejorar las condiciones climáticas y repararse las turbinas, el país podría enfrentar racionamientos de entre dos y cuatro horas diarias.
Entonces eso significa que ¿Vuelven los cortes?
La respuesta corta es: el riesgo es real y muy alto, aunque no cercano para las próximas semanas. Estamos en lo que los técnicos llaman una "estabilidad frágil".
¿De cuánto tiempo serían los racionamientos?
Si las lluvias de la segunda semana de enero no logran estabilizar Mazar y si las fallas en Sopladora se extienden, los expertos proyectan que podríamos ver cortes de 2 a 4 horas diarias en momentos de alta demanda. No serían cortes masivos de 14 horas como en el peor momento de 2024, gracias a que hoy tenemos una mayor importación desde Colombia.
La "dependencia colombiana": Colombia ha garantizado exportaciones hasta marzo/abril de 2026. Esto es lo único que nos mantiene a flote. Si Colombia llega a suspender la venta por su propia sequía, los apagones en Ecuador serían inevitables.
El verdadero peligro no es ahora, sino el final del estiaje. Si llegamos a marzo con un embalse de Mazar agotado y sin las turbinas de Sopladora reparadas, el sistema no tendrá capacidad de respuesta ante cualquier otra falla imprevista.


