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Diablos danzantes se toman las calles de Píllaro hasta el 6 de enero

Durante seis días, las comparsas recorren distintas rutas. La Diablada Pillareña revive en 2026.

Diablos danzantes se toman las calles de Píllaro hasta el 6 de enero
Adrián Cárdenas
Adrián Cárdenas2 de enero de 2026
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La Diablada Pillareña volvió a tomar las calles de Píllaro desde el 1 de enero de 2026, consolidándose como una de las manifestaciones culturales más vivas del país. Durante los primeros días del año, miles de visitantes llegaron al cantón para presenciar una tradición que se transmite desde la infancia y moviliza a comunidades enteras.

La celebración, declarada Patrimonio Cultural Inmaterial del Ecuador en 2009, se desarrolla del 1 al 6 de enero y combina danza, música y máscaras elaboradas artesanalmente. En este 2026, las proyecciones oficiales estiman la llegada de cerca de 18.000 turistas diarios, lo que refuerza su peso cultural y económico.

Una tradición que se aprende en casa

En Píllaro, la Diablada no se impone: se hereda. Niños desde los tres años crecen rodeados de trajes, máscaras y relatos familiares que convierten el baile en parte natural de su identidad. Para muchos, participar es una extensión de la vida cotidiana y del vínculo con su comunidad.

Lo que se sabe es que cada año más familias integran a los más pequeños a los recorridos, fortaleciendo la continuidad de la fiesta. Lo que falta por confirmar es el impacto total que tendrá esta edición en términos de ingresos turísticos al cierre de las celebraciones.

Máscaras, música y comunidad

Durante seis días, las comparsas recorren distintas rutas hasta confluir en el centro del cantón. Las bandas populares marcan el ritmo mientras los diablos, con trajes de colores intensos, llenan las calles de movimiento y sonido. Cada jornada se convierte en un espectáculo colectivo que convoca a locales y visitantes. Figuras demoníacas de enormes cuernos, máscaras rojas y negras, música estridente y danzas ininterrumpidas que se prolongan durante horas. Esta dinámica tiene consecuencias directas para la población: el comercio, la gastronomía y el hospedaje registran alta demanda, dinamizando la economía local en una de las temporadas más importantes del año.

Impacto cultural y turístico

Las autoridades locales y los actores del sector turístico coinciden en que la Diablada es uno de los principales atractivos de Píllaro. El evento no solo preserva la memoria histórica, sino que también posiciona al cantón como un destino cultural a nivel nacional e internacional.

Al mismo tiempo, la participación familiar refuerza el sentido de pertenencia. Padres, hijos y abuelos comparten el baile como una forma de mantener vivo un legado que ha resistido generaciones.

Una fiesta que mira al futuro

La edición 2026 reafirma que la Diablada Pillareña no es solo una celebración del pasado, sino una tradición en constante renovación. Cada niño que se coloca una máscara asegura la continuidad de esta expresión cultural.

(Fotos: Ecuador Travel)

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